Micromomentos #4

Y entonces se dio cuenta de que sí había luz al final del túnel que aquella habitación, rodeada de cables como si de una bomba se tratase, albergaba en su interior un rayo de esperanza que nadie tuvo en cuenta. Solo le bastaron cinco minutos frente al espejo… cuando por fin dejó de llorar y atinó a secarse todas las lágrimas, la vio: la mirada de una auténtica guerrera. El destello en los ojos de una incansable luchadora de la vida.

Ahí estaba la salida. Ahí estaba la clave. Ella había tenido la solución todo este tiempo, pero nadie sabía cómo mostrárselo; todo poder conlleva una gran responsabilidad y hay que estar muy preparado para saber afrontarlo. Se perdió unos instantes en aquella luz que brotaba de sus ojos… y se sonrió.

Se sintió poderosa, ahora sabía que era capaz de todo. Se dio la media vuelta y sin perder la sonrisa, se ató el pañuelo a la cabeza y se repitió: ¡YO PUEDO!, ¡YO PUEDO!, ¡YO PUEDO! (…)

 

Tú, puedes. 

Miedo

El miedo es la reacción física y psicológica de la consciencia a un peligro.

Se puede no tener miedo aunque se haya estado al borde de un verdadero peligro o tener miedo, aunque el peligro no esté más que en nuestra imaginación y no sea real.

Por cuentos populares se ha asociado el tener miedo como algo negativo, propio de los cobardes, pero creo que el reconocer que se tiene miedo es de las cosas más valientes que puede hacer el ser humano. Eso y el pedir ayuda, son acciones casi impensables para la mayoría de la población, que o bien por no molestar o bien por sentirse superior al resto, esconden esos sentimientos que no hacen más que alejarles de la realidad.

Miedo al hombre del saco

Miedo a la oscuridad

Miedo a la soledad

Miedo a la verdad

Miedo al rechazo

Miedo al amor

Miedo al dolor

Miedo a volar

Miedo a la distancia

Miedo al vivir de puntillas

Miedo a que te cierren las salidas

Miedo a uno mismo

(…)

Tal vez lo desconocido sea lo más aterrador para algunos, el encontrarse ante una hoja de ruta convertida en un rompecabezas sin manual de instrucciones. Sentir que estás en una época de preguntas constante y no saber cuándo llegarán las respuestas.

¿Quién eres tú? ¿Estás viviendo la vida que te gustaría vivir? ¿Eres feliz?

Muchas veces tenemos que ocultar una parte de nuestra vida por miedo a la no-aceptación o por intentar no herir a alguien porque ya sabemos su postura y su ideología y “con tal de no discutir” preferimos callarnos y aguardar el día en el que podamos derribar los hierros de la jaula que nos oprime y aprender a volar en nuestra nueva libertad. Pero he de deciros que no sabemos cuándo llegará ese día y tal vez la espera no merezca la pena porque habremos dejado mil oportunidades escapar… Dicen que todo lo que deja de esconderse ya no da miedo, la simple naturalización es capaz de neutralizar al miedo y acercarnos un poco más a la felicidad.

No hay por qué buscarle más pies al gato, es todo mucho más fácil. No es malo tener miedo, lo malo es que el miedo se adueñe de nosotros y nos impida hacer lo que realmente nos hace feliz, así que, aceptemos que lo tenemos y hagamos lo más fácil para relativizarlo. Seamos valientes.