Micromomentos #4

Y entonces se dio cuenta de que sí había luz al final del túnel que aquella habitación, rodeada de cables como si de una bomba se tratase, albergaba en su interior un rayo de esperanza que nadie tuvo en cuenta. Solo le bastaron cinco minutos frente al espejo… cuando por fin dejó de llorar y atinó a secarse todas las lágrimas, la vio: la mirada de una auténtica guerrera. El destello en los ojos de una incansable luchadora de la vida.

Ahí estaba la salida. Ahí estaba la clave. Ella había tenido la solución todo este tiempo, pero nadie sabía cómo mostrárselo; todo poder conlleva una gran responsabilidad y hay que estar muy preparado para saber afrontarlo. Se perdió unos instantes en aquella luz que brotaba de sus ojos… y se sonrió.

Se sintió poderosa, ahora sabía que era capaz de todo. Se dio la media vuelta y sin perder la sonrisa, se ató el pañuelo a la cabeza y se repitió: ¡YO PUEDO!, ¡YO PUEDO!, ¡YO PUEDO! (…)

 

Tú, puedes. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .