Vuelve La Sala

Hace unos meses cuando todo se quedó en silencio, la música vino a salvarnos de nuevo, de balcón a balcón, acompañando a los aplausos que tanto aliento y ganas de seguir adelante mostraban. La situación del momento mandó la música a otra parte y la industria tuvo que reinvertarse; conciertos en línea a través de diversas plataformas de streaming, música al aire libre, etc.

Pasó el tiempo y parecía que se empezaba a ver un poco la luz al final del túnel y entonces fue cuando volvieron ellos, los conciertos, pero los de casa, los de siempre, los que empezaron en pequeñas salas como esta: La Sala, situada en la Plaza del Pumarejo de Sevilla.

La vuelta de la música en las pequeñas salas siguiendo las medidas de seguridad y protocolos covid oportunos me animó a asistir a mi primer concierto de esta nueva era y qué mejor estreno que con Georgina, la cantautora venezolana a la que llevaba años queriendo ver en directo y que por incompatibilidad de agenda nunca podía ir a ninguno de sus shows.

Es difícil poner en palabras las emociones que sentí en aquel evento, una extraña sensación por como nos encontrábamos, pero a la vez un refugio acogedor en el que quería permanecer por mucho tiempo y el arte de Georgina hizo que el mundo se parara para darnos la Bienvenida a su habitación y que todos disfrutásemos con sus canciones.

Os dejo un pequeño fragmento de “Soñador” para acercaros a ese momento:

Georgina – Soñador (10/10/2020, La Sala)

Desgraciadamente, la situación sanitaria volvió a empeorar y la Sala tuvo que cerrar sus puertas hasta nuevo aviso. Las restricciones y nuevas medidas antojaban imposible una vuelta a los escenarios…

No obstante, la llegada de las vacunas y el cumplimiento de las medidas con el paso de los meses fueron allanando el terreno. Fue entonces cuando decidieron volver a encender las luces de su casa a través de El Show de la Sala que comenzó esta semana (martes y jueves). En él, grupos y artistas emergentes de Andalucía se suben al escenario para mostrar su talento, eso sí, con aforo reducido de público, medidas de seguridad y siguiendo todos los protocolos pertinentes.

Ayer decidí asistir a este show para ver actuar a un viejo amigo y acabé sorprendida con el talento que tenemos en nuestra tierra y que no ocupa portadas ni sale en televisión. Me gustaría poneros el cartel en el que aparecen todos los nombres de los artistas, pero lamentablemente no lo tengo, así que nombraré a algunos y espero que el resto me perdone. Entre los valientes de anoche estaban: Punkpignela, Berna Troya, Peele Pagarc, Ale Amado y Andaluseed.

Andaluseed, como su propio nombre indica, son dos semillas andaluzas que están creciendo y enraizando la cultura andaluza a través de la música; Cristian a la guitarra y Manuel al fagot, dos voces cálidas que nos transportan a los rincones más bellos de nuestra tierra.

“La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio” —Victor Hugo.

Cheap Queen Trips (II): BERLÍN

Dicen que cuando viajamos lo hacemos tres veces: cuando lo planeamos, cuando lo vivimos y cuando lo recordamos. Hoy quiero recordar con vosotros mi viaje a Berlín en 2017. Éramos 3 adultos que salimos con vuelo directo desde Sevilla; el billete de ida y vuelta nos costó menos de 100€ y solo facturamos una maleta común porque llevábamos cada uno nuestra maleta de mano individual. Emprendimos el viaje el 26 de enero (jueves) para volver a España el 31 de enero (martes).

Alquilamos un apartamento con balcón y wifi a través de Booking que nos costó 220€ en total. Cuando salimos del aeropuerto, cogimos el cercanías hasta la Estación del Jardín Zoológico de Berlín, comimos por los alrededores y nos pusimos a buscar el apartamento que estaba situado a unos 800 metros de la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, unos diez minutos andando. Como se nos hizo un poco tarde para contratar un Tour ese día, decidimos acercarnos a un supermercado que teníamos en la esquina para comprar provisiones y dar una vuelta por nuestra cuenta visitando algunos lugares emblemáticos como el centro comercial de Postdamer Platz que por la noche con toda su iluminación parecía más llamativo.

Llegamos hasta la Puerta de Brandenburgo puesto que al día siguiente sería nuestro punto de encuentro para el Free Tour que habíamos reservado online a través de esta web: https://www.neweuropetours.eu/es/sandemans-tours/berlin/tour-gratis-de-berlin/ Un recorrido de 3 horas por algunos de los lugares más emblemáticos de Berlín con un guía español, pasando por el búnker de Hitler que actualmente es un aparcamiento de una zona residencial, el Monumento a los judíos asesinados en Europa, las marcas del muro de Berlín que estaban en el suelo y que nos explicaron que no fue un muro como tal sino una valla de control, el Checkpoint Charlie, la Gendarmenmarkt, el monumento en memoria de la quema de libros de Bebelplatz, etc. El Free Tour consiste en una visita guiada en la que tú pones el precio del recorrido y trabajo del guía, es decir, son las propinas que se dan al final de la visita las que lo pagan. Aprovechamos que estábamos cerca de la Catedral de Berlín para visitar sus alrededores y probar las famosas Currywurst.

Otro día fuimos a visitar el barrio judío (Scheunenviertel) donde la decoración de sus patios destaca notablemente. Cerca de allí se encontraba el callejón del Ampelmann, el muñeco de los semáforos que tiene hasta tienda de merchandising propia.

En el momento de planear nuestro viaje, estuvimos mirando las excursiones que podríamos hacer y una de ellas fue al lugar conmemorativo y museo de Sachsenhausen (el campo de concentración de Oranienburg). Esta excursión la reservamos y pagamos antes de llegar a Berlín a través de Civitatis; nos costó 14,20€ por persona. El punto de encuentro con la guía era en Alexanderplatz y de ahí cogeríamos el tren hasta Oranienburg. La verdad que fue una visita que nos impresionó mucho, porque al salir de la pequeña estación te encuentras con un barrio residencial totalmente ajeno a lo que fuimos a visitar.

Cuando entramos en aquel lugar nos sorprendió la inmensidad de aquello, había un gran bosque y algunas casas antes de cruzar la valla del campo, una de ellas estaba justo enfrente y era de color verde, nos contaron que a aquella casa la llamaban el monstruo verde, porque era el casino donde iban a jugar los soldados por la noche y en el que tenían que servir algunos prisioneros del campo. Cruzamos la valla en la que estaba escrito “Arbeit macht frei” (el trabajo te libera) y entramos en el campo como tal. Una sensación de frío y silencio te recorren por el cuerpo al admirar todo aquello y pensar en todo lo que se vivió allí…

Otra mañana la dedicamos a visitar la Isla de los Museos y en concreto el Museo del Pérgamo y el Neues Museum, donde se encuentra el busto de Nefertiti. En aquella sala donde se encuentra no permiten hacer ningún tipo de fotografía y visto en persona la verdad es que merece la pena la visita.

Algunos otros sitios que visitamos a lo largo de esos días fueron la East Side Gallery (los famososo grafitis del muro de Berlín), la Columna de la Victoria ubicada en el parque Tiergarten, la Estatua de San Jorge y el dragón junto con la Iglesia Nikolai en el barrio de San Nicolás, el reloj mundial de la Plaza Alexanderplatz, etc.

Finalmente, nuestra última visita reservada online el día anterior fue a la cúpula del Parlamento de Berlín (Reichstag) donde pudimos divisar la ciudad de noche toda iluminada.

Recuerdo el frío que pasamos a pesar de llevar bastante ropa de abrigo; una mañana esperando al metro nos dio por mirar la temperatura y hacía -4ºC pero la sensación térmica era aún más baja, se te calaban hasta los huesos, así que si tenéis la intención de viajar a Berlín por esas fechas, id bien abrigados.

La anécdota del wifi es algo curiosa porque a pesar de tener las claves y todo, no conseguíamos encontrar la conexión en el apartamento, pero la última noche, decidimos darnos un pequeño homenaje y organizamos un pequeño picnic en la zona de la entrada del apartamento, enfrente de la cocina, y de repente nos llegó la cobertura wifi del apartamento. Estábamos respondiendo a nuestros allegados enviando fotos del viaje cuando una pequeña visita a la cocina iba a hacer que saltáramos como un resorte… ¡¡estaba nevando!! Corriendo salimos al balcón a inmortalizar el momento, era la primera vez que veíamos nevar en persona y nos había tocado en Berlín. La estampa era preciosa, pero lo fue aún más al día siguiente cuando teníamos que dejar el apartamento y emprender nuestro viaje de vuelta hasta el aeropuerto. Las imágenes parecían sacadas de una película: las vías del tren que pasaban por mitad de los bosques todas nevadas.

La Cuisine (III): Torrijas

Con motivo de la Semana Santa, hoy traemos un famoso plato típico de estas fechas: las torrijas.

INGREDIENTES:
Pan de torrijas
Vino blanco
Miel
3 huevos
2 clavos
1/2 rama de canela
Aceite
Agua

PASOS:
1. Apartamos en un plato hondo el vino blanco con 2 clavos.
2. Batimos los huevos en otro plato.
3. Ponemos a calentar el aceite en una sartén (medida para freír).
4. Cogemos el pan de la torrija y lo mojamos en el vino, luego lo pasamos por el huevo batido y a continuación lo freímos.
5. Repetimos el paso anterior con el resto de panes y los apartamos en otro plato para quitarles el exceso de aceite.
6. En una cacerola ponemos la miel a calentar a fuego lento y le echamos un poco de agua para quitarle espesor, añadimos la canela y seguimos removiendo. Cuando notemos una textura más suave, la apartamos.
7. Colocamos los panes fritos en una bandeja y vamos añadiendo la miel por encima de cada fila.
8. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y servimos.

Micromomentos #8

Eran dos almas gemelas dispuestas a encontrarse, cada una había recorrido una vida totalmente opuesta a la otra, era impensable que pudieran congeniar tan bien habiendo experimentado situaciones tan diversas. Emprendieron un viaje a lo desconocido con ganas de encontrar el giro de sus vidas y a mitad de camino acabaron coincidiendo. Nadie supo cómo, ni porqué, pero enseguida se convirtieron inseparables. Todo lo que para los demás eran incompatibilidades, para ellas se abría un punto en común.

¿Cuál fue el secreto?

He aquí lo que las unió: un corazón roto.

Como bien dijo Emily Dickinson una vez, nadie se acerca a un corazón roto sin el alto privilegio de haber sufrido lo mismo.

Después de todo

Ha pasado un año desde que comenzamos a ser conscientes de lo que acontecía a nuestro alrededor y que poco a poco fue llegando hasta nosotros. El caos que trajo la pandemia, la incertidumbre, el miedo, las pérdidas… Dijimos que saldríamos más unidos y más fuertes de todo esto, pero 365 días después parece que nada ha cambiado realmente.

La inestabilidad se erige como palabra clave de todo este proceso, como consecuencia de las metas a corto, medio y largo plazo que se han ido postergando por los diferentes giros de guion. Esos giros de guion que nos han sacudido y trastocado cualquier plan A y plan B dejándonos en un mar de dudas cada vez más inmenso. Quizás el hastío que sentimos venga de la mano de todas esas promesas incumplidas que se han quedado en palabras desordenadas cuando la cruda realidad llamaba a la puerta para que al despertar viésemos que seguíamos dentro de la pesadilla.

Hemos arrimado el hombro, hemos cambiado nuestro modo de vida y nos hemos adaptado a eso que decidieron llamar “la nueva normalidad”, pero nos hemos dado cuenta de que lo que teníamos antes tampoco era “normalidad” porque estamos llenos de diversidad y es lo que nos hacía crecer a diario. Nos encariñamos de las costumbres que nos hacían evadirnos de las dificultades del día a día y por desgracia, algunas de ellas no han podido reinventarse para acompañarnos en esta nueva etapa.

Con la llegada de las vacunas, todo un gran avance en esta lucha, parecía que se empezaba a ver la luz al final del túnel y de hecho para algunos así lo está siendo. Sin embargo, las malas costumbres que teníamos antes, parecen que se han agravado y persisten a pesar de todo; intereses propios o económicos, poder, política, etc. han conseguido que deshumanicemos las cifras que siguen existiendo y que se conviertan en meros números estadísticos que no tienen que ver con nosotros porque ya no llevan nombres y apellidos.

¿Qué nos ha pasado?

La verdad es que pensábamos que la pandemia iba a desaparecer con el cambio de año y que las medidas se aliviarían para movernos libremente por el mundo y creo que aún no somos conscientes de que no estamos en igualdad de condiciones y que algunas medidas llegaron para quedarse durante bastante tiempo, no son un castigo como algunos piensan, sino un salvavidas que tenemos que aprender a usar si no lo hemos hecho ya.

Todos soñamos con el “cuando todo acabe”, hay días que lo vemos más cerca y otros en los que la incertidumbre se apodera de nosotros y no nos deja ver con claridad las pequeñas cosas que tenemos delante y que hacen que tirar para adelante nos libere del miedo. No estamos en el tiempo de descuento aún, pero os animo a seguir remando en este barco de remo que tuvimos que construir en cada balcón, cuando los aplausos eran nuestra única gasolina. Ahora tenemos más alicientes para seguir luchando, así que aguantemos el chaparrón si tiene que llover de nuevo, porque sí, porque vendrá el arcoíris y aquí estaremos para inmortalizarlo. Porque después de todo, seguimos aquí.

La Cuisine (II): Bizcocho de chocolate

Bizcocho de chocolate

Hoy traemos un plato especial apto para toda la familia, sobre todo para los más pequeños de la casa: bizcocho de chocolate casero.

INGREDIENTES:
1 yogurt natural (utilizaremos el recipiente como medidor)
3 huevos
Azúcar (2 vasos de yogurt)
Aceite de oliva (1 vaso de yogurt)
Harina (2 vasos de yogurt)
Chocolate en polvo (1 vaso de yogurt)
Mantequilla
1 sobre de levadura

PASOS:
1. Precalentamos el horno a temperatura elevada.
2. En un cuenco, batimos el yogurt con los huevos y el azúcar.
3. Agregamos el chocolate en polvo y la harina y lo mezclamos todo.
4. Añadimos el aceite y después la levadura y mezclamos todo.
5. Engrasamos un molde con la forma que queramos que tenga el bizcocho con un poco de mantequilla.
6. Vertemos la mezcla en el molde y lo introducimos en el horno.
7. Lo ponemos a hornear a 180º durante 30-45 minutos.
8. Cuando se enfríe, lo servimos y decoramos al gusto.

El casting

Quién me iba a decir que aquel 14 de septiembre mi vida iba a dar un giro de 180 grados al encontrarnos por segunda vez… Tú no te diste cuenta, pero al presentarnos, inmediatamente recordé dónde te vi por primera vez.

Vivía en Roma con dos compañeros de la facultad y trabajaba en publicidad para pagarme los estudios y ayudar con el alquiler; un sábado por la mañana recibí la llamada de Bianca, mi agente, para realizar un casting para un cortometraje, tenía que estar el lunes a primera hora en un hotel de la Piazza de la República. Me pasé todo el fin de semana repasando el texto y eligiendo el vestuario para la prueba, pero ninguna prenda me convencía realmente, así que dejé la elección en manos de Paolo y Andrea.

No era el primer casting al que me presentaba, pero aquel día amanecí más nerviosa de lo habitual, como si mi cuerpo supiera que algo iba a pasar fuera de lo cotidiano. Cogí el metro y anduve un poco hasta el hall del hotel donde se encontraba el equipo de producción que se encargaba de informar a los aspirantes. Esperé paciente escuchando algo de música para calmar los nervios y centrarme en la prueba. Media hora más tarde, me hicieron pasar al salón de actos donde se estaba llevando a cabo la escena. La hice según lo planeado en mi cabeza y sin fallar en el texto, pero el director me pidió que me quitara las extensiones, el septum y que me desmaquillara, sin hacer ningún comentario sobre mi actuación. Procedí a ello y repetí la escena: “Gracias, puede irse”, fueron sus últimas palabras.

Salí de allí con una sensación extrañísima… daba por perdido este casting por lo que acababa de pasar, pero no iba a ser el primero ni el último en el que me decían que no, ya estaba acostumbrada. Cuando salía del salón de actos, una silueta llamó mi atención… alguien que corría de un lado para el otro como si las prisas vivieran en su cuerpo, pero con una seguridad arrolladora. Fue entonces cuando te reconocí… no me esperaba encontrarme a alguien como tú en un sitio como ese, sabía quién eras porque tenemos conocidos en común y en cuanto llegué a casa visité tu cuenta de Instagram para ver si habías puesto algo de aquel casting, pero no obtuve respuesta.

Los días pasaban y no recibía ninguna llamada acerca del cortometraje, pero Bianca me decía que no desesperase ni lo diese por perdido, que tenía una corazonada de que me iban a llamar. Sin embargo, conforme iban pasando los días, me iba importando cada vez menos aquella oportunidad y a su vez rememoraba más en mi cabeza el momento en que te vi… no podía sacarte de mi mente.

A Paolo y Andrea les encantaban los concursos de televisión, no había tarde en la que no merendásemos juntos con uno de fondo, era nuestro rato de desconexión. Un miércoles cualquiera estábamos frente al televisor con nuestros tés y biscotes esperando a que empezara un nuevo concurso que se había rodado en Sicilia hacía un mes y medio, en él los concursantes debían sobrevivir al día con 2€ que podían gastar o ahorrar para el día siguiente. Cuando empezaron a presentar a los participantes casi me atraganto… ¡otra vez tú!

Te seguí la pista aprovechando que salías en el programa y podía disimular que miraba tus redes sociales porque a mis compañeros también les gustaba cómo concursabas, pero nunca les dije que ya te había visto ni que casi soñaba con volvernos a encontrar. Días más tarde me llamaron los de producción de aquel casting en la Piazza de la República, contaban conmigo para el cortometraje… Bianca se alegró mucho más que yo que ya lo daba por perdido.

Después de aquel trabajo, llegaron otras oportunidades que me tuvieron bastante ocupada y centrada en lo laboral. Apenas tenía tiempo para distracciones y cuando podía desconectar salía a tomar algo por la ciudad con ganas de despejarme. No sé cómo pero parecía como si te hubiese olvidado… cuando terminó aquel concurso no volví a saber de ti, ni me molestaba en ver qué estabas haciendo por tus redes sociales… hasta que llegó septiembre.

El destino nos reunía de nuevo, pero esta vez más cerca, en el rodaje de una película en Noruega donde tendríamos que convivir 3 meses con todo el equipo y compartir una gran experiencia. Un “hola, ¿qué tal?” dio comienzo a nuestra historia.

Quiero volver a ser yo

Hace unas semanas se celebraron los Latin Grammy 2020, una 21 edición un tanto atípica por la situación que estamos viviendo, pero la música no quería dar paso a más silencio así que hizo acto de presencia. Una de las sorpresas de la noche llegó con el premio “canción del año” ya que había canciones repetidas hasta en la sopa durante todo el año, alcanzando lo más alto de las listas radiofónicas. No obstante, haciendo honor al lema de esta edición la música nos humaniza ganó la canción RENÉ de Residente.

Si aún no habéis tenido el placer de oír esta canción aquí os dejo el videoclip oficial donde el artista se desnuda y muestra su cara más honesta hablando de sus orígenes, su salud mental, de política y cómo llegó al estrellato y las consecuencias de éste.

Cuando recibió el premio a través de una videoconferencia emitió un discurso que creo vale la pena plasmar en esta entrada:

El arte no se hizo para hacer historia o establecer récords, esto no son las olimpiadas. Los números, los seguidores de Instagram, las views en Youtube no definen el arte tampoco. El arte para mí está hecho para que seamos reflejo de todo lo que nos afecta, está hecho para hacernos sentir libres y digamos lo que sentimos sin miedo, aunque nos cueste la vida. Nosotros como artistas debemos sentirnos incómodos para obligarnos diariamente a innovar y ser creativos. Esta noche veo mucho talento, también veo a veces, en ocasiones, mucha gente con miedo; miedo a que no los metan en una playlist de Spotify, miedo a no sonar en la radio, miedo a no vender… y en el arte no se puede tener miedo, esa es la diferencia entre ser únicamente negociante o un artista. Nosotros somos artistas y nuestra prioridad es hacer arte. Esta canción la hice sin miedo a ser vulnerable frente a ustedes.

Residente, Latin Grammy 2020.

En una sociedad en la que la comparación está a la orden del día desde nuestra infancia y en cualquier ámbito de la vida, donde las cifras sustituyen a las letras llega una canción dispuesta a hacernos reflexionar sobre la vida y sentirnos identificados con algunos pasajes de ella. Porque sí, todos hemos tenido bajones y a veces la vida no es color de rosa, las rosas también tienen espinas… y en ocasiones una palmadita en la espalda no es consuelo suficiente, a veces lo único que necesitas es soltar todo lo que llevas dentro hasta vaciarte.

Parece que cuando suenen las doce campanadas, este año la mayoría suspirará aliviada porque por fin se pone punto y final a un año caótico donde han habido más bajadas que subidas en la montaña rusa del día a día. Quizás en ese momento recuperemos un poco de la ilusión para recibir el 2021 con energías renovadas, para empezar a creer de nuevo.