Cactus y Globo (III)

Un día, cansado de esperar al día del hallazgo final, Eric cogió a Globo y le pidió permiso a su madre para explorar la zona con la condición de no alejarse demasiado. Se vistió como un pequeño explorador e incluso ató una pequeña brújula a la cuerda de Globo para que él también se sintiera parte del equipo. Rosa, la madre de Eric, al verlos de esa guisa no pudo contener la risa y decidió hacerles una foto para inmortalizar aquel momento antes de dejarles marchar.

Eric se sabía de memoria el camino hasta donde trabajaba su padre, así que se pasó con Globo a saludarle y a enseñarle el mapa que habia dibujado con la ruta que iban a tomar ese día. Jorge presumió de hijo delante de todo su equipo y le dio un pequeño hallazgo a su hijo a modo de amuleto para que le diera suerte en su pequeña aventura.

Comenzaron el pequeño viaje por las dunas del desierto, a su paso se encontraron con algunos beduinos que hacían de anfitriones para algunos turistas. Globo estaba emocionadísimo siguiendo las indicaciones de Eric, al llevar la brújula se sentía el guía de la expedición puesto que Eric la consultaba de vez en cuando para contrastar sus movimientos con el mapa.

Sin embargo, la brújula que hacía un poco de contrapeso se soltó y Globo empezó a ascender con el viento y a alejarse de Eric. Éste comenzó a gritar y a correr tras él para intentar alcanzarlo, pero cada vez volaba más y más rápido… hasta que desapareció ante sus ojos. Comenzó a llorar, su mejor amigo se había perdido y ahora él lo estaba también sin él.

Globo seguía gritando el nombre de Eric sin obtener resultados… y empezó a descender hasta que acabó enganchado en un sitio puntiagudo. Jamás había estado en un sitio así… aturdido, abrió los ojos y se encontró con un ser verde que le miraba asustado… ¡Era Cactus!

Cactus le preguntó si estaba bien, que quién era y qué hacía allí y Globo le empezó a contar todo lo ocurrido hasta que reparó en el maravilloso paraíso que se escondía detrás de él. Cactus se movió un poco para obstaculizarle la visión y le dijo que él era el guardían de esa puerta y que no podía dejar pasar a nadie a menos que hubiera un gran motivo de peso, que sentía mucho que se hubiese perdido, pero que tenía que marcharse de allí de inmediato. Globo aún perturbado por lo ocurrido le dijo que ya que le había contado su historia, él debía contarle la suya y no solo el titular de que era el guardian, entonces Cactus le dijo que tenía que consultarlo con su tribu así que debería volver otro día para saber si podía conocer la historia y que para ello podía traer a su amigo Eric como testigo.

Ante tal propuesta, Globo no tuvo más remedio que aceptarla. Pero tenía miedo de que no pudiera volver porque en primer lugar aún no sabía dónde estaba él ni mucho menos dónde se encontraba Eric; no obstante, Cactus le dijo que no se preocupara, que tenía un superpoder en sus espinas y que llegaría hacia donde estaba su amigo sin ningún problema.

Globo temía que con el esfuerzo de Cactus, alguna que otra espina terminase saltando también y acabase pinchando su lado rojo, pero no fue así. Cactus convenció a Globo para que se enganchara con fuerza a una de sus espinas, que él se iba a concentrar para lanzarle hasta Eric. Cumplió lo prometido de un impulso, Globo recorrió todo el camino que hizo volando perdido hasta divisar a Eric que aún seguía en la arena del desierto buscándole.

Se fusionaron en un abrazo, casi a punto de estallar a Globo de la emoción, Eric se secó las lágrimas y le preguntó a Globo dónde había estado y cómo había conseguido volver, entonces su amigo le contó que había visto un sitio maravilloso e incluso había hecho un amigo, Cactus, le había prometido volver al día siguiente, pero Eric aún con el miedo en el cuerpo decidió que esperaran unos días para retomar la aventura. Volvieron juntos a casa con la promesa de no decir nada de lo acontecido, esperando con ansias que llegara el día de la visita a Cactus.

Micromomentos #8

Eran dos almas gemelas dispuestas a encontrarse, cada una había recorrido una vida totalmente opuesta a la otra, era impensable que pudieran congeniar tan bien habiendo experimentado situaciones tan diversas. Emprendieron un viaje a lo desconocido con ganas de encontrar el giro de sus vidas y a mitad de camino acabaron coincidiendo. Nadie supo cómo, ni porqué, pero enseguida se convirtieron inseparables. Todo lo que para los demás eran incompatibilidades, para ellas se abría un punto en común.

¿Cuál fue el secreto?

He aquí lo que las unió: un corazón roto.

Como bien dijo Emily Dickinson una vez, nadie se acerca a un corazón roto sin el alto privilegio de haber sufrido lo mismo.

Después de todo

Ha pasado un año desde que comenzamos a ser conscientes de lo que acontecía a nuestro alrededor y que poco a poco fue llegando hasta nosotros. El caos que trajo la pandemia, la incertidumbre, el miedo, las pérdidas… Dijimos que saldríamos más unidos y más fuertes de todo esto, pero 365 días después parece que nada ha cambiado realmente.

La inestabilidad se erige como palabra clave de todo este proceso, como consecuencia de las metas a corto, medio y largo plazo que se han ido postergando por los diferentes giros de guion. Esos giros de guion que nos han sacudido y trastocado cualquier plan A y plan B dejándonos en un mar de dudas cada vez más inmenso. Quizás el hastío que sentimos venga de la mano de todas esas promesas incumplidas que se han quedado en palabras desordenadas cuando la cruda realidad llamaba a la puerta para que al despertar viésemos que seguíamos dentro de la pesadilla.

Hemos arrimado el hombro, hemos cambiado nuestro modo de vida y nos hemos adaptado a eso que decidieron llamar “la nueva normalidad”, pero nos hemos dado cuenta de que lo que teníamos antes tampoco era “normalidad” porque estamos llenos de diversidad y es lo que nos hacía crecer a diario. Nos encariñamos de las costumbres que nos hacían evadirnos de las dificultades del día a día y por desgracia, algunas de ellas no han podido reinventarse para acompañarnos en esta nueva etapa.

Con la llegada de las vacunas, todo un gran avance en esta lucha, parecía que se empezaba a ver la luz al final del túnel y de hecho para algunos así lo está siendo. Sin embargo, las malas costumbres que teníamos antes, parecen que se han agravado y persisten a pesar de todo; intereses propios o económicos, poder, política, etc. han conseguido que deshumanicemos las cifras que siguen existiendo y que se conviertan en meros números estadísticos que no tienen que ver con nosotros porque ya no llevan nombres y apellidos.

¿Qué nos ha pasado?

La verdad es que pensábamos que la pandemia iba a desaparecer con el cambio de año y que las medidas se aliviarían para movernos libremente por el mundo y creo que aún no somos conscientes de que no estamos en igualdad de condiciones y que algunas medidas llegaron para quedarse durante bastante tiempo, no son un castigo como algunos piensan, sino un salvavidas que tenemos que aprender a usar si no lo hemos hecho ya.

Todos soñamos con el “cuando todo acabe”, hay días que lo vemos más cerca y otros en los que la incertidumbre se apodera de nosotros y no nos deja ver con claridad las pequeñas cosas que tenemos delante y que hacen que tirar para adelante nos libere del miedo. No estamos en el tiempo de descuento aún, pero os animo a seguir remando en este barco de remo que tuvimos que construir en cada balcón, cuando los aplausos eran nuestra única gasolina. Ahora tenemos más alicientes para seguir luchando, así que aguantemos el chaparrón si tiene que llover de nuevo, porque sí, porque vendrá el arcoíris y aquí estaremos para inmortalizarlo. Porque después de todo, seguimos aquí.

El casting

Quién me iba a decir que aquel 14 de septiembre mi vida iba a dar un giro de 180 grados al encontrarnos por segunda vez… Tú no te diste cuenta, pero al presentarnos, inmediatamente recordé dónde te vi por primera vez.

Vivía en Roma con dos compañeros de la facultad y trabajaba en publicidad para pagarme los estudios y ayudar con el alquiler; un sábado por la mañana recibí la llamada de Bianca, mi agente, para realizar un casting para un cortometraje, tenía que estar el lunes a primera hora en un hotel de la Piazza de la República. Me pasé todo el fin de semana repasando el texto y eligiendo el vestuario para la prueba, pero ninguna prenda me convencía realmente, así que dejé la elección en manos de Paolo y Andrea.

No era el primer casting al que me presentaba, pero aquel día amanecí más nerviosa de lo habitual, como si mi cuerpo supiera que algo iba a pasar fuera de lo cotidiano. Cogí el metro y anduve un poco hasta el hall del hotel donde se encontraba el equipo de producción que se encargaba de informar a los aspirantes. Esperé paciente escuchando algo de música para calmar los nervios y centrarme en la prueba. Media hora más tarde, me hicieron pasar al salón de actos donde se estaba llevando a cabo la escena. La hice según lo planeado en mi cabeza y sin fallar en el texto, pero el director me pidió que me quitara las extensiones, el septum y que me desmaquillara, sin hacer ningún comentario sobre mi actuación. Procedí a ello y repetí la escena: “Gracias, puede irse”, fueron sus últimas palabras.

Salí de allí con una sensación extrañísima… daba por perdido este casting por lo que acababa de pasar, pero no iba a ser el primero ni el último en el que me decían que no, ya estaba acostumbrada. Cuando salía del salón de actos, una silueta llamó mi atención… alguien que corría de un lado para el otro como si las prisas vivieran en su cuerpo, pero con una seguridad arrolladora. Fue entonces cuando te reconocí… no me esperaba encontrarme a alguien como tú en un sitio como ese, sabía quién eras porque tenemos conocidos en común y en cuanto llegué a casa visité tu cuenta de Instagram para ver si habías puesto algo de aquel casting, pero no obtuve respuesta.

Los días pasaban y no recibía ninguna llamada acerca del cortometraje, pero Bianca me decía que no desesperase ni lo diese por perdido, que tenía una corazonada de que me iban a llamar. Sin embargo, conforme iban pasando los días, me iba importando cada vez menos aquella oportunidad y a su vez rememoraba más en mi cabeza el momento en que te vi… no podía sacarte de mi mente.

A Paolo y Andrea les encantaban los concursos de televisión, no había tarde en la que no merendásemos juntos con uno de fondo, era nuestro rato de desconexión. Un miércoles cualquiera estábamos frente al televisor con nuestros tés y biscotes esperando a que empezara un nuevo concurso que se había rodado en Sicilia hacía un mes y medio, en él los concursantes debían sobrevivir al día con 2€ que podían gastar o ahorrar para el día siguiente. Cuando empezaron a presentar a los participantes casi me atraganto… ¡otra vez tú!

Te seguí la pista aprovechando que salías en el programa y podía disimular que miraba tus redes sociales porque a mis compañeros también les gustaba cómo concursabas, pero nunca les dije que ya te había visto ni que casi soñaba con volvernos a encontrar. Días más tarde me llamaron los de producción de aquel casting en la Piazza de la República, contaban conmigo para el cortometraje… Bianca se alegró mucho más que yo que ya lo daba por perdido.

Después de aquel trabajo, llegaron otras oportunidades que me tuvieron bastante ocupada y centrada en lo laboral. Apenas tenía tiempo para distracciones y cuando podía desconectar salía a tomar algo por la ciudad con ganas de despejarme. No sé cómo pero parecía como si te hubiese olvidado… cuando terminó aquel concurso no volví a saber de ti, ni me molestaba en ver qué estabas haciendo por tus redes sociales… hasta que llegó septiembre.

El destino nos reunía de nuevo, pero esta vez más cerca, en el rodaje de una película en Noruega donde tendríamos que convivir 3 meses con todo el equipo y compartir una gran experiencia. Un “hola, ¿qué tal?” dio comienzo a nuestra historia.

Quiero volver a ser yo

Hace unas semanas se celebraron los Latin Grammy 2020, una 21 edición un tanto atípica por la situación que estamos viviendo, pero la música no quería dar paso a más silencio así que hizo acto de presencia. Una de las sorpresas de la noche llegó con el premio “canción del año” ya que había canciones repetidas hasta en la sopa durante todo el año, alcanzando lo más alto de las listas radiofónicas. No obstante, haciendo honor al lema de esta edición la música nos humaniza ganó la canción RENÉ de Residente.

Si aún no habéis tenido el placer de oír esta canción aquí os dejo el videoclip oficial donde el artista se desnuda y muestra su cara más honesta hablando de sus orígenes, su salud mental, de política y cómo llegó al estrellato y las consecuencias de éste.

Cuando recibió el premio a través de una videoconferencia emitió un discurso que creo vale la pena plasmar en esta entrada:

El arte no se hizo para hacer historia o establecer récords, esto no son las olimpiadas. Los números, los seguidores de Instagram, las views en Youtube no definen el arte tampoco. El arte para mí está hecho para que seamos reflejo de todo lo que nos afecta, está hecho para hacernos sentir libres y digamos lo que sentimos sin miedo, aunque nos cueste la vida. Nosotros como artistas debemos sentirnos incómodos para obligarnos diariamente a innovar y ser creativos. Esta noche veo mucho talento, también veo a veces, en ocasiones, mucha gente con miedo; miedo a que no los metan en una playlist de Spotify, miedo a no sonar en la radio, miedo a no vender… y en el arte no se puede tener miedo, esa es la diferencia entre ser únicamente negociante o un artista. Nosotros somos artistas y nuestra prioridad es hacer arte. Esta canción la hice sin miedo a ser vulnerable frente a ustedes.

Residente, Latin Grammy 2020.

En una sociedad en la que la comparación está a la orden del día desde nuestra infancia y en cualquier ámbito de la vida, donde las cifras sustituyen a las letras llega una canción dispuesta a hacernos reflexionar sobre la vida y sentirnos identificados con algunos pasajes de ella. Porque sí, todos hemos tenido bajones y a veces la vida no es color de rosa, las rosas también tienen espinas… y en ocasiones una palmadita en la espalda no es consuelo suficiente, a veces lo único que necesitas es soltar todo lo que llevas dentro hasta vaciarte.

Parece que cuando suenen las doce campanadas, este año la mayoría suspirará aliviada porque por fin se pone punto y final a un año caótico donde han habido más bajadas que subidas en la montaña rusa del día a día. Quizás en ese momento recuperemos un poco de la ilusión para recibir el 2021 con energías renovadas, para empezar a creer de nuevo.

Micromomentos #7

La única manera de salir de un túnel es atravesándolo, aunque eso suponga tener que andar en la oscuridad.

A veces, por mucho que lo intentes no hay manera de seguir el túnel; da igual lo que sacrifiques si temes que no va a salir bien, puedes optar por sonreír y conservar la ilusión, pero si la has perdido sabes que es casi imposible recuperarla.

Quien diga que siempre hay una luz al final del túnel, miente. A veces no hay luz, no hay salida… todo se nubla y te inmovilizas ante el miedo.

De repente, tras el silencio, el eco se abre paso… empiezas a reconocer una extraña melodía que se acerca aunque no puedas verla… esa canción que nunca olvidarías llega para devolverte la esperanza.

La música no se para, el ruido recorre los pasillos que se van encendiendo al son del compás… y de pronto una voz cálida que nos invita a seguir adelante: “Bienvenido a la estación, sus trenes le aguardan“.

Cactus y Globo (II)

Martes 5 de agosto de 1980

El padre de Eric, Jorge, un arqueólogo muy reputado, volvía a casa con muy buenas noticias: habían seleccionado a su equipo de trabajo para formar parte de la expedición en busca de los tesoros de los grandes faraones de Egipto. Como amaba tanto a su familia y sabía que le iba a costar estar tanto tiempo separado de ellos, decidió regalarles unas vacaciones para que lo acompañasen mientras él trabajaba allí. Eric saltaba de alegría por toda la casa, cogió a Globo y salió a la calle a contárselo a sus amigos con toda la ilusión.

A la mañana siguiente, Eric y su madre comenzaron con los preparativos del viaje: organizando ropa, provisiones, mapas, botiquín, lista de cosas qué hacer, etc. Globo tenía un poco de miedo porque nunca había hecho un viaje tan largo desde que salió de su bolsa y no sabía si su cuerpo iba a poder soportarlo… Coche, tren, barco, coche… fue difícil y no muy cómodo, pero Globo pudo superarlo y sobrevivir a aquel periplo.

El padre de Eric ya estaba reunido con su expedición mientras que Globo, Eric y su madre permanecían en un lujoso hotel a orillas del Nilo. Jorge le prometió a Eric que podría ir a visitarlo y ser su pequeño ayudante el día que estuvieran a punto de culminar el hallazgo semanal ya que el principio era un poco aburrido y tedioso para el joven explorador. Globo estaba sufriendo un poco por las temperaturas, pero todo su malestar desaparecía cuando veía a Eric tan feliz con su familia y su sueño de ser explorador como su padre.

[…]


Nota de la autora: Tenía este párrafo en borradores aguardando a ser continuado y puesto que veo que algunas personas releen Cactus y Globo (I) en esta época de confinamiento por el COVID19, he decidido haceros un pequeño regalo, prometo continuarlo poco a poco cuando todo vuelva “a la normalidad” tan anormal que nos acompañaba. Gracias por leer. 


La cara B de los festivales de música: Interestelar Sevilla

Pensaba escribir una reseña sobre mi experiencia en el Interestelar Sevilla 2019 contando lo bien que me lo pasé, lo que disfruté con la música en directo y de la gente que me acompañaba, pero los vaivenes de la vida han ido relegando esta entrada hasta coincidir con la venta de entradas para la nueva edición, recordándome un poco el lado oscuro de estos festivales.

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Pradera del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Interestelar Sevilla 2019

Para empezar, nos encontramos con anuncios casi a diario de una cuenta atrás de entradas a precio exclusivo y medianamente asequible, pero eso sí, con total desconocimiento del cartel de artistas invitados; lo que se podría decir una compra a ciegas ya que la venta se abrió el 12 de septiembre para un festival que se celebrará el 22 y 23 de mayo de 2020.

Antes de continuar creo que es necesario hacer un inciso para explicar los dos tipos de entrada que existen en este festival: Abono Normal y VIP para los dos días que dura el festival, aunque semanas antes de que empiece el festival dan la opción a compra de comprar entradas por día, ya con el cartel de artistas anunciado. En mi caso, habiendo comprado VIP la primera vez que fui al festival y Normal en la última edición, para mí la única diferencia es que las entradas VIPs gozan de un espacio exclusivo “zona vip”, valga la redundancia, donde están más recogiditos y tienen su propia barra, supuestamente con precios con algunos descuentos comparados con la barra normal, a la que si quieren también pueden tener acceso ya que se pueden mover por todo el festival al igual que los de entrada Normal que al único sitio que no pueden acceder es a la zona vip, por eso digo que para mí tampoco es que tenga una diferencia importante y se nota en el precio. (desde 24€ + g.g. Normal y 50€ + g.g. VIPprecios de lanzamiento).

Llegamos al día de la venta de entradas… el cronómetro de la web oficial esperando a las 12:00 para abrir la venta. ¿Cuál fue la sorpresa? Que el sistema no estaba preparado para tantas entradas y los sitios webs colapsaron no permitiendo la compra hasta al menos una hora después; con la cantidad de dinero que se mueven en estos eventos, los días que llevas anunciando una fecha clave, ¿y no preparas las páginas para la cantidad de clics que va a recibir para hacerse con las entradas más baratas? Un completo desastre que no hizo más que empezar… Cuando por fin accedías a la venta, te encontrabas desglosados los diferentes abonos, con su precio y descripción, con la sorpresa de que para la entrada Normal habían sacado ya dos precios, no había pasado ni media hora y estaban vendiendo dos tipos de entrada sin haber agotado la primera, aunque muchos pensaron que sí porque aparecía el cartelito de “reserved” en las entradas de 24€ que imposibilitaban su compra. Nadie se pronunciaba al respecto hasta que al final aclararon que ese mensaje significaba que alguien estaba efectuando la compra y que si cancelaba o finalizaba su compra se liberaban para que otros pudieran comprarlas, así que no quedaba de otra que recargar una y otra vez para que la web nos diese la opción de comprarlas. Pasó un rato con problemas también para la identificación de los usuarios en la página de venta de entradas (WEGOW) y de repente aparecieron tres precios para el abono normal: 24, 26 y 28€ + g.g. El precio de las VIPs tampoco se quedó atrás, llegando a subir hasta 10€ en cuatro horas. La indignación de los festivaleros se palpaba en las redes sociales, algunos resignándose a comprar las entradas disponibles por no querer esperar y encontrarse con un sold-out que les llevase a una compra aún más cara y otros abandonando la posibilidad de poder asistir por el trato recibido. Además que este año sorprendieron con la noticia de que las entradas serían nominativas, por primera vez en el Interestelar Sevilla.

Entradas nominativas para un festival que saca a la venta sus abonos sin conocer ningún integrante del cartel y en vistas a Mayo 2020 que para la gente que sea de Sevilla o alrededores tampoco supone mucho ajetreo comparado con la cantidad de gente que viene de fuera que invierte en la ciudad buscando alojamiento y planificando todo un fin de semana fuera de casa.

Como ocurre con la mayoría de publicidad de eventos como este, de cara a la galería de las cuentas oficiales del festival, la venta de entradas fue todo un éxito, sorteando “UNA experiencia interestelar” entre las miles y miles de personas que adquirieron su abono en las primeras 24 horas. Todo un éxito para la empresa.

Otra particularidad de este festival es que dentro del mismo las bebidas se tienen que adquirir con las monedas del festival: tuents. Para ello tendremos que cambiar nuestro dinero (en efectivo o tarjeta) por estas fichas, en la última edición… 1 tuent = 3 € // un vaso normal (1/2 tuent), agua (1/2 tuent), cerveza/tinto (1 tuent), etc. Hay que hacer la diferencia entre vaso normal y vaso grande, porque a pesar de que quepa mayor contenido, también es más caro, pero es el único que admiten para la oferta de 2×1 en cervezas que dejan las dos primeras horas de cada día. Sin embargo, dentro del festival hay diferentes puestos de venta de comida en los que se puede pagar en efectivo o con tarjeta, pero no venden ningún tipo de bebida, todas las bebidas se han de adquirir en las barras del festival y a cambio de tuents. No obstante, con tu pulsera podías entrar y salir del recinto las veces que quisieras y afuera también encontrarás foodtrucks con bebidas disponibles con precios económicos para los ahorradores.

Tal es el éxito del festival que a pesar de todas estas pequeñas trabas, la gente no deja de ir con la esperanza de que el cartel de la nueva edición sea igual o mejor que la anterior. En esta última artistas como Rozalén, Fangoria, Vetusta Morla, Iván Ferreiro, La M.O.D.A. eran de los más aclamados por el público, llenando de música y buen rollo la noche sevillana.

En el festival se encuentran 3 escenarios: los dos principales para artistas que ya tienen su hueco en la industria y el tercero para artistas locales o que aún no son muy reconocidos pero que para los entendidos en la materia tienen su hueco en las playlists de sus dispositivos. Además de estos 3 escenarios con horarios intercalados y a veces criticados por las coincidencias, está una carpa de DJ donde los temazos no dejan de sonar y alargan la fiesta hasta el cierre del festival.

Cierto es que también lanzan ofertas previas para comprar tuents con antelación, que igual compensa ir gastando el dinero de a poco que hacer el cambio de monedas en el mismo día, pero claro, corremos el riesgo de que no podamos ir, que se cancelen por fenómenos meteorológicos, etc., aunque si hemos sido rápidos comprando las entradas a precio de lanzamiento y luego la empresa nos anuncia un cartelón de artistas, el buen sabor de boca permanece por encima de este mal negocio que se forma en torno a estos festivales, ya que acabarías pagando el precio de lo que sería una entrada normal para un solo artista en un concierto de su gira para ver a muchísimos más en el mismo sitio.

Así que si decidís probar por vosotros mismos lo que es ir al espacio en una ciudad como Sevilla, a continuación os dejo un enlace directo para acceder a la compra de entradas del Interestelar 2020:

Se pinchó la rosa

Tal vez nos equivocamos, pero qué bueno fue que nos arriesgamos. Somos canciones que disfrazan nuestras contradicciones, sin año ni lugar en el calendario. Dispuestas a sonar en cualquier bar. Puede que sea allí donde se esconda el ruido del desconcierto. Donde la melancolía consuele a la memoria volviendo loca a esta alma mía que nos toca. Nos llama la sinrazón aportando la solución, no sé cómo entenderla, ni siquiera sé si debo abrirle la puerta, no me pidas más… yo solo sigo al viento.

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Micromomentos #6

¿Y qué si tiene fecha de caducidad? Si lo que vivimos en esta burbuja es ahora nuestra realidad. Sin reloj y al compás de mis latidos, te fuiste metiendo sin hacer ruido. De igual a igual… pero yo siempre quise más.

He aprendido quién soy caminando de tu mano, no he perdido el tiempo por mucho que me digan, ha sido la mejor inversión de mi vida. Me dan igual los kilómetros, las distancias compartidas, los silencios que gritan bienvenida, los rostros que te nombran siempre a medias dividida…

En cada estación una nueva despedida.