Micromomentos #7

La única manera de salir de un túnel es atravesándolo, aunque eso suponga tener que andar en la oscuridad.

A veces, por mucho que lo intentes no hay manera de seguir el túnel; da igual lo que sacrifiques si temes que no va a salir bien, puedes optar por sonreír y conservar la ilusión, pero si la has perdido sabes que es casi imposible recuperarla.

Quien diga que siempre hay una luz al final del túnel, miente. A veces no hay luz, no hay salida… todo se nubla y te inmovilizas ante el miedo.

De repente, tras el silencio, el eco se abre paso… empiezas a reconocer una extraña melodía que se acerca aunque no puedas verla… esa canción que nunca olvidarías llega para devolverte la esperanza.

La música no se para, el ruido recorre los pasillos que se van encendiendo al son del compás… y de pronto una voz cálida que nos invita a seguir adelante: “Bienvenido a la estación, sus trenes le aguardan“.

Cactus y Globo (II)

Martes 5 de Agosto de 1980

El padre de Eric, Jorge, un arqueólogo muy reputado, volvía a casa con muy buenas noticias: habían seleccionado a su equipo de trabajo para formar parte de la expedición en busca de los tesoros de los grandes faraones de Egipto. Como amaba tanto a su familia y sabía que le iba a costar estar tanto tiempo separado de ellos, decidió regalarles unas vacaciones para que lo acompañasen mientras él trabajaba allí. Eric saltaba de alegría por toda la casa, cogió a Globo y salió a la calle a contárselo a sus amigos con toda la ilusión.

A la mañana siguiente, Eric y su madre comenzaron con los preparativos del viaje: organizando ropa, provisiones, mapas, botiquín, lista de cosas qué hacer, etc. Globo tenía un poco de miedo porque nunca había hecho un viaje tan largo desde que salió de su bolsa y no sabía si su cuerpo iba a poder soportarlo… Coche, tren, barco, coche… fue difícil y no muy cómodo, pero Globo pudo superarlo y sobrevivir a aquel periplo.

El padre de Eric ya estaba reunido con su expedición mientras que Globo, Eric y su madre permanecían en un lujoso hotel a orillas del Nilo. Jorge le prometió a Eric que podría ir a visitarlo y ser su pequeño ayudante el día que estuvieran a punto de culminar el hallazgo semanal ya que el principio era un poco aburrido y tedioso para el joven explorador. Globo estaba sufriendo un poco por las temperaturas, pero todo su malestar desaparecía cuando veía a Eric tan feliz con su familia y su sueño de ser explorador como su padre.

[…]

 


Nota de la autora: Tenía este párrafo en borradores aguardando a ser continuado y puesto que veo que algunas personas releen Cactus y Globo (I) en esta época de confinamiento por el COVID19, he decidido haceros un pequeño regalo, prometo continuarlo poco a poco cuando todo vuelva “a la normalidad” tan anormal que nos acompañaba. Gracias por leer. 


La cara B de los festivales de música: Interestelar Sevilla

Pensaba escribir una reseña sobre mi experiencia en el Interestelar Sevilla 2019 contando lo bien que me lo pasé, lo que disfruté con la música en directo y de la gente que me acompañaba, pero los vaivenes de la vida han ido relegando esta entrada hasta coincidir con la venta de entradas para la nueva edición, recordándome un poco el lado oscuro de estos festivales.

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Pradera del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Interestelar Sevilla 2019

Para empezar, nos encontramos con anuncios casi a diario de una cuenta atrás de entradas a precio exclusivo y medianamente asequible, pero eso sí, con total desconocimiento del cartel de artistas invitados; lo que se podría decir una compra a ciegas ya que la venta se abrió el 12 de septiembre para un festival que se celebrará el 22 y 23 de mayo de 2020.

Antes de continuar creo que es necesario hacer un inciso para explicar los dos tipos de entrada que existen en este festival: Abono Normal y VIP para los dos días que dura el festival, aunque semanas antes de que empiece el festival dan la opción a compra de comprar entradas por día, ya con el cartel de artistas anunciado. En mi caso, habiendo comprado VIP la primera vez que fui al festival y Normal en la última edición, para mí la única diferencia es que las entradas VIPs gozan de un espacio exclusivo “zona vip”, valga la redundancia, donde están más recogiditos y tienen su propia barra, supuestamente con precios con algunos descuentos comparados con la barra normal, a la que si quieren también pueden tener acceso ya que se pueden mover por todo el festival al igual que los de entrada Normal que al único sitio que no pueden acceder es a la zona vip, por eso digo que para mí tampoco es que tenga una diferencia importante y se nota en el precio. (desde 24€ + g.g. Normal y 50€ + g.g. VIPprecios de lanzamiento).

Llegamos al día de la venta de entradas… el cronómetro de la web oficial esperando a las 12:00 para abrir la venta. ¿Cuál fue la sorpresa? Que el sistema no estaba preparado para tantas entradas y los sitios webs colapsaron no permitiendo la compra hasta al menos una hora después; con la cantidad de dinero que se mueven en estos eventos, los días que llevas anunciando una fecha clave, ¿y no preparas las páginas para la cantidad de clics que va a recibir para hacerse con las entradas más baratas? Un completo desastre que no hizo más que empezar… Cuando por fin accedías a la venta, te encontrabas desglosados los diferentes abonos, con su precio y descripción, con la sorpresa de que para la entrada Normal habían sacado ya dos precios, no había pasado ni media hora y estaban vendiendo dos tipos de entrada sin haber agotado la primera, aunque muchos pensaron que sí porque aparecía el cartelito de “reserved” en las entradas de 24€ que imposibilitaban su compra. Nadie se pronunciaba al respecto hasta que al final aclararon que ese mensaje significaba que alguien estaba efectuando la compra y que si cancelaba o finalizaba su compra se liberaban para que otros pudieran comprarlas, así que no quedaba de otra que recargar una y otra vez para que la web nos diese la opción de comprarlas. Pasó un rato con problemas también para la identificación de los usuarios en la página de venta de entradas (WEGOW) y de repente aparecieron tres precios para el abono normal: 24, 26 y 28€ + g.g. El precio de las VIPs tampoco se quedó atrás, llegando a subir hasta 10€ en cuatro horas. La indignación de los festivaleros se palpaba en las redes sociales, algunos resignándose a comprar las entradas disponibles por no querer esperar y encontrarse con un sold-out que les llevase a una compra aún más cara y otros abandonando la posibilidad de poder asistir por el trato recibido. Además que este año sorprendieron con la noticia de que las entradas serían nominativas, por primera vez en el Interestelar Sevilla.

Entradas nominativas para un festival que saca a la venta sus abonos sin conocer ningún integrante del cartel y en vistas a Mayo 2020 que para la gente que sea de Sevilla o alrededores tampoco supone mucho ajetreo comparado con la cantidad de gente que viene de fuera que invierte en la ciudad buscando alojamiento y planificando todo un fin de semana fuera de casa.

Como ocurre con la mayoría de publicidad de eventos como este, de cara a la galería de las cuentas oficiales del festival, la venta de entradas fue todo un éxito, sorteando “UNA experiencia interestelar” entre las miles y miles de personas que adquirieron su abono en las primeras 24 horas. Todo un éxito para la empresa.

Otra particularidad de este festival es que dentro del mismo las bebidas se tienen que adquirir con las monedas del festival: tuents. Para ello tendremos que cambiar nuestro dinero (en efectivo o tarjeta) por estas fichas, en la última edición… 1 tuent = 3 € // un vaso normal (1/2 tuent), agua (1/2 tuent), cerveza/tinto (1 tuent), etc. Hay que hacer la diferencia entre vaso normal y vaso grande, porque a pesar de que quepa mayor contenido, también es más caro, pero es el único que admiten para la oferta de 2×1 en cervezas que dejan las dos primeras horas de cada día. Sin embargo, dentro del festival hay diferentes puestos de venta de comida en los que se puede pagar en efectivo o con tarjeta, pero no venden ningún tipo de bebida, todas las bebidas se han de adquirir en las barras del festival y a cambio de tuents. No obstante, con tu pulsera podías entrar y salir del recinto las veces que quisieras y afuera también encontrarás foodtrucks con bebidas disponibles con precios económicos para los ahorradores.

Tal es el éxito del festival que a pesar de todas estas pequeñas trabas, la gente no deja de ir con la esperanza de que el cartel de la nueva edición sea igual o mejor que la anterior. En esta última artistas como Rozalén, Fangoria, Vetusta Morla, Iván Ferreiro, La M.O.D.A. eran de los más aclamados por el público, llenando de música y buen rollo la noche sevillana.

En el festival se encuentran 3 escenarios: los dos principales para artistas que ya tienen su hueco en la industria y el tercero para artistas locales o que aún no son muy reconocidos pero que para los entendidos en la materia tienen su hueco en las playlists de sus dispositivos. Además de estos 3 escenarios con horarios intercalados y a veces criticados por las coincidencias, está una carpa de DJ donde los temazos no dejan de sonar y alargan la fiesta hasta el cierre del festival.

Cierto es que también lanzan ofertas previas para comprar tuents con antelación, que igual compensa ir gastando el dinero de a poco que hacer el cambio de monedas en el mismo día, pero claro, corremos el riesgo de que no podamos ir, que se cancelen por fenómenos meteorológicos, etc., aunque si hemos sido rápidos comprando las entradas a precio de lanzamiento y luego la empresa nos anuncia un cartelón de artistas, el buen sabor de boca permanece por encima de este mal negocio que se forma en torno a estos festivales, ya que acabarías pagando el precio de lo que sería una entrada normal para un solo artista en un concierto de su gira para ver a muchísimos más en el mismo sitio.

Así que si decidís probar por vosotros mismos lo que es ir al espacio en una ciudad como Sevilla, a continuación os dejo un enlace directo para acceder a la compra de entradas del Interestelar 2020:

Se pinchó la rosa

Tal vez nos equivocamos, pero qué bueno fue que nos arriesgamos. Somos canciones que disfrazan nuestras contradicciones, sin año ni lugar en el calendario. Dispuestas a sonar en cualquier bar. Puede que sea allí donde se esconda el ruido del desconcierto. Donde la melancolía consuele a la memoria volviendo loca a esta alma mía que nos toca. Nos llama la sinrazón aportando la solución, no sé cómo entenderla, ni siquiera sé si debo abrirle la puerta, no me pidas más… yo solo sigo al viento.

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Micromomentos #6

¿Y qué si tiene fecha de caducidad? Si lo que vivimos en esta burbuja es ahora nuestra realidad. Sin reloj y al compás de mis latidos, te fuiste metiendo sin hacer ruido. De igual a igual… pero yo siempre quise más.

He aprendido quién soy caminando de tu mano, no he perdido el tiempo por mucho que me digan, ha sido la mejor inversión de mi vida. Me dan igual los kilómetros, las distancias compartidas, los silencios que gritan bienvenida, los rostros que te nombran siempre a medias dividida…

En cada estación una nueva despedida.

Micromomentos #5

El bar de las idas y venidas, al que todos recurren cuando no ven clara su salida. Pegatinas consentidas, miradas lascivas edulcoradas con más de una bebida. Suena la música, quizás toque bailar o quedarse a mirar desde el sofá. Mundos paralelos que se eclipsan al compás.

Entre tantos gustos compartidos, se encontraron aquellos dos indefinidos. Ni cómo, ni cuándo, ni dónde… no supieron darle nombre. Tras una búsqueda incansable, por el fin el punto en común más deseable: Mañana brindamos con tarta.

23 de abril

Olores inconfundibles,

tacto directo al corazón.

Historias de seres invisibles

que comparten vida con la razón.

 

Ideas abandonadas en busca de bombillas,

el cajón desastre de toda una vida.

Quién tiene la luz en forma de grafía

para esta página en blanco sin salida.

 

Unos los escriben, otros los leen,

pero siempre hay más de un motivo

para que por tu mente viaje lo que tus ojos ven.

 

Nunca fui una persona de calendarios,

pero en días como éste te escribo

este post como velas de aniversario.

Miedo

El miedo es la reacción física y psicológica de la consciencia a un peligro.

Se puede no tener miedo aunque se haya estado al borde de un verdadero peligro o tener miedo, aunque el peligro no esté más que en nuestra imaginación y no sea real.

Por cuentos populares se ha asociado el tener miedo como algo negativo, propio de los cobardes, pero creo que el reconocer que se tiene miedo es de las cosas más valientes que puede hacer el ser humano. Eso y el pedir ayuda, son acciones casi impensables para la mayoría de la población, que o bien por no molestar o bien por sentirse superior al resto, esconden esos sentimientos que no hacen más que alejarles de la realidad.

Miedo al hombre del saco

Miedo a la oscuridad

Miedo a la soledad

Miedo a la verdad

Miedo al rechazo

Miedo al amor

Miedo al dolor

Miedo a volar

Miedo a la distancia

Miedo al vivir de puntillas

Miedo a que te cierren las salidas

Miedo a uno mismo

(…)

Tal vez lo desconocido sea lo más aterrador para algunos, el encontrarse ante una hoja de ruta convertida en un rompecabezas sin manual de instrucciones. Sentir que estás en una época de preguntas constante y no saber cuándo llegarán las respuestas.

¿Quién eres tú? ¿Estás viviendo la vida que te gustaría vivir? ¿Eres feliz?

Muchas veces tenemos que ocultar una parte de nuestra vida por miedo a la no-aceptación o por intentar no herir a alguien porque ya sabemos su postura y su ideología y “con tal de no discutir” preferimos callarnos y aguardar el día en el que podamos derribar los hierros de la jaula que nos oprime y aprender a volar en nuestra nueva libertad. Pero he de deciros que no sabemos cuándo llegará ese día y tal vez la espera no merezca la pena porque habremos dejado mil oportunidades escapar… Dicen que todo lo que deja de esconderse ya no da miedo, la simple naturalización es capaz de neutralizar al miedo y acercarnos un poco más a la felicidad.

No hay por qué buscarle más pies al gato, es todo mucho más fácil. No es malo tener miedo, lo malo es que el miedo se adueñe de nosotros y nos impida hacer lo que realmente nos hace feliz, así que, aceptemos que lo tenemos y hagamos lo más fácil para relativizarlo. Seamos valientes.

 

Micromomentos #3

Huyendo del ruido de la multitud, de los focos que arrojaban luz a todo aquel que quisiera su minuto de gloria. Vi un mundo lleno de artificios que parecía pintarlo todo de color, pero no hacía más que enmascarar una realidad paralela: el talento que se esconde en bambalinas. Los silencios que inundan estadios. Las miradas con los ojos cerrados. El respirar. Decidí quitarme los zapatos que tantos caminos me hicieron señalar para volver a sentir el calor de la vida andando de puntillas, sin luces ni purpurinas, esperando que en alguna superficie mi huella no se diera por perdida.

Cactus y Globo (I)

Había una vez un cactus verde y hermoso que vivía en mitad de un desierto perdido. Perdido, pero no para aquellos que conocían la leyenda de la selva tropical que se ocultaba tras los espejismos que llamaban la atención de curiosos y malhechores. Cactus era el guardián de aquella joya del planeta, el pulmón secreto de la Tierra que estaría dispuesto a salvar a todas las especies si impedía que la humana llegase a él y lo destruyese con su avaricia y gen conquistador innato. Como todo guardián, Cactus estaba provisto de un arma infalible, capaz de acabar con todo aquel que quisiera llegar a la llave que abriría las puertas de aquel paraíso natural; sus púas de acero custodiaban todo aquello y nadie era capaz de descubrir cómo llegar hasta su interior sin salir lastimado por sus púas.

Cactus estaba orgulloso de poder cumplir con el trabajo de generaciones y generaciones de guardianes, pero poco a poco la soledad del ganador se fue apoderando de él… Oía cómo animales y vegetales disfrutaban en armonía a sus espaldas mientras él mantenía la mirada fija en el horizonte, capaz de adivinar cuántos granos componían el desierto que lo rodeaba. Los años pasaban y poco a poco fue perdiendo su interés en su misión y cada vez más se maldecía a sí mismo cuando alguien se hacía daño con sus púas con tan sólo rozarlo. Era hermoso, pero peligroso, y él lo sabía, cosa que le fue entristeciendo y apagando por dentro.


Érase una vez un globo a un niño atado. Un globo rojo y redondo con una cita que lo sujetaba y alargaba su figura conforme se prolongaba en el cielo. Globo era sensible y juguetón, desde pequeño soñaba con salir de la bolsa en la que vivía con sus hermanos para crecer y hacer que los niños del mundo sonrieran con sólo verlo. Un día, en una feria medieval, Globo permanecía expectante junto a sus compañeros de trabajo esperando llegar al corazón de un niño que supiera valorarlo con toda su imaginación. Tenía el presentimiento de que aquel día podría echar a volar en otras manos y… así fue.

Eric, un niño de 5 años, vio a Globo desde lejos cuando salía de ver un espectáculo de malabares y no dudó ni un segundo en salir corriendo hacia el puesto de globos donde Globo le esperaba con los brazos abiertos. Fue algo increíble, saltaron chispas cuando la cinta de Globo se posó sobre la muñeca de Eric, química absoluta. El pequeño presumía de su nuevo amigo hinchable, le pintó los ojos y una sonrisa para que los adultos pudieran reconocer lo que él veía a través de sus ojos de niño.

Globo no podía ser más feliz, había encontrado a su compañero de juegos ideal y lo quería muchísimo. Miles de aventuras se avecinaban para Eric y Globo que iban juntos a todas partes desde el día que se conocieron. Y el tiempo pasó, recuerdos se crearon, fotografías imborrables en la memoria y una amistad casi única que duraría lo suficiente para ser eterna.